Luna
- Me encanta ver la luna, sabes.
- ¿Por qué?
- Porque tan lejos y tan bella. Aunque nunca la podremos
tener.
- Ni siquiera un nano segundo.
- Ni en la eternidad.
- Bien, yo creo que sí.
- Ja ¿Crees?
- Sí, soy un astronauta.
- ¿Cómo estoy segura?
- Sé viajar a la luna.
- ¿Y cuándo irás?
- Todos los días voy.
- ¿Y cómo te vas?
- En una nave espacial.
- ¡Eso es obvio! ¿Pero dónde está la nave espacial y tu
traje también espacial?
- En mi corazón… y en mi cabeza, por supuesto.
- Oh, qué interesante. ¿O sea que todos los días vas con tu
corazón y tu cabeza a esa luna que estamos viendo?
- Viajo al reflejo de la luna, se podría decir que es lo
mismo, quizá más hermosa. ¿Sabes por qué?
- No, ¿por qué?
- Porque esa luna sí la puedo tocar y abrazar.
Ella hizo una cara de confundida. Él sonrió, la abrazó, le dio
un beso en la frente. Se le quedó viendo a los ojos un rato. La volvió a abrazar mientras le susurró al
oído:
- Un día soñé que era astronauta, era noche que antecedía a
luna llena. Mi abuelo me dijo cierta vez que el sublime sueño de los sueños era
soñar en ser astronauta y que si me pasaba ese sueño que no dudara en
perseguirlo porque la luna y las estrellas son la belleza más prodigiosa del
universo. Así que al siguiente día que soñé, me dispuse a emprender mi sueño.
Era noche de hermosa luna llena. Y mientras escuchaba a mi corazón y mi cabeza
apareciste tú y entendí lo que me quiso decir el viejo. Soy un astronauta y tú
mi luna, luna llena todos los días, luz en las tinieblas y compañía en el día.
Mi cabeza me da la nave espacial llamada voluntad y alegría, y mi corazón me da el traje especial del amor; con ellos siento alegría y amor por verte, pero también por
poder tocarte y sentirte en mis brazos, mi luna.
Ella no pudo contener su felicidad después de escuchar la
historia de su astronauta. La luna
brillaba como aquella noche en que se conocieron. Sus ojos se volvieron
cristalinos y de ellos salieron dos gotas de lágrimas que en su caída libre reflejaban
todo el resplandor y belleza de la imponente luna llena, de aquella luna que
era el sueño conquistado de un chico que soñó con ser astronauta.
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