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Idea de una vida

-"Mi estimado Rufo, déjame contarte que esta triste enfermedad ya me está ganando la guerra, por poco me carcome la conciencia y la locura no es una existencia grata, no como yo me la imagino, Rufo, no vale la pena así, ya que el raciocinio es sinónimo de salud, vital para existir. Amigo Rufo, ¿te acuerdas de aquella anaranjada tarde bajo la sombra del Copinol? Debes recordarte fácilmente, Rufo, pues esa tarde de octubre, con piscuchas conquistando el cielo y la helada brisa que anuncia el inminente verano revuelto de polvo, fue un atardecer único, quién sabe si por cosas triviales o porque el destino así lo quiso, no importa de todos modos, pero esa vez la vida la sentimos reducida a solo nuestra existencia:esta ES solo lo que sentimos personalmente. Precisamente eso, Rufo, es lo único que debemos tener claro mientras vivimos; tú lo dejabas más claro cuando intuías, y con qué agudeza amigo, que no hay una "vida", al contrario, hay "vidas", es decir que cada s...

Telegramas al cielo estrellado

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Era el primer día que daba clases. Le había costado encontrar el aula, así que llegó pasadita de la hora de entrada. Ya estaban todos los alumnos sentados. Entró, saludó y fue a poner sus libros, plumones y apuntes al escritorio. Miró de manera fugaz al aula, y empezó a contar cada alumno mientras le dirigía una mirada. Unos tenían una cara de asustado, otros de alegría y unos de cara de que no pasa nada. Pero le llamó poderosamente la atención la mirada de una chica, mirada tímida pero agradable.  Era una chica casi trigueña y pelo casi rubio, en realidad no estuvo seguro que fuera rubio, pero le parecía que lo fuera, de todos modos, nunca se había aprendido los colores… Se presentó personalmente y dijo algunas palabras de motivación antes de pasar a dar la primera clase. Durante las dos horas que duró la clase, de vez en cuando le tiraba alguna su mirada a la chica del pelo supuestamente rubio y mirada agradable, aunque claro, disimuladamente, al menos así cría él, por...

Luna

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- Me encanta ver la luna, sabes. - ¿Por qué? - Porque tan lejos y tan bella. Aunque nunca la podremos tener. - Ni siquiera un nano segundo. - Ni en la eternidad. - Bien, yo creo que sí. - Ja ¿Crees? - Sí, soy un astronauta. - ¿Cómo estoy segura? - Sé viajar a la luna. - ¿Y cuándo irás? - Todos los días voy. - ¿Y cómo te vas? - En una nave espacial. - ¡Eso es obvio! ¿Pero dónde está la nave espacial y tu traje también espacial? - En mi corazón… y en mi cabeza, por supuesto. - Oh, qué interesante. ¿O sea que todos los días vas con tu corazón y tu cabeza a esa luna que estamos viendo? - Viajo al reflejo de la luna, se podría decir que es lo mismo, quizá más hermosa. ¿Sabes por qué? - No, ¿por qué? - Porque esa luna sí la puedo tocar y abrazar. www.estanteriaazul.com Ella hizo una cara de confundida. Él sonrió, la abrazó, le dio un beso en la frente. Se le quedó viendo a los ojos un rato.  La volvió a abrazar mientras le susurró al oído:...

La caja azul

Llegó agotado a la casa; había sido un día muy pesado, sin duda. No había nadie, ¿a quién iba a encontrar cuando realmente vivía solo? Su última compañía había sido Zeus, su inestimable perro fox terrier que recién había muerto de una enfermedad gastrointestinal. En realidad él decía que estaba solo pero siempre que entraba a su casa después del trabajo sentía la sensación de que había alguien allí. Tan convencido llegaba de que había otra alma aparte de la suya en ese pedazo de casa; una vez adentro se daba cuenta que era en vano. El psicólogo le había dicho que existía la posibilidad de que eso fuera un trauma. O quizá un anhelo fracasado. Si bien esas eran las grandes posibilidades, todavía necesitaba averiguar la verdadera causa, ello implicaba tener que ir a más de una terapia. Nunca más fue, no era porque no le importaba sino que desconfiaba de los psicólogos, sea quien fuera. Aun se preguntaba cómo es que había logrado ir a esa cita, quizá fue porque le dio un ataque de ans...

Usted

Sí, usted, la que llegó cuando la vida perdía el encanto, así como una flor que resplandece y  perfuma en  un bosque que no la contempla y le es indiferente; ya te imaginas lo cruel que es a veces esa soledad incomprendida, porque a pesar de tener el bosque y otros seres alrededor, hay un vacío que no pueden ver los demás. ¡Cuánta razón tenía Robin Williams cuando decía que es triste sentirte solo en medio de tanta gente! Pero apareciste, un presente inesperado, sin pedir auxilio, sin evocar tu compañía. Escéptica me apreciaste y entablaste una conversación amena. Que agradable tranquilidad me evadió, sensación que no pensé que sería para largo rato y que marcaría un nuevo recuerdo grato y especial en mi vida. Sí, de usted hablo. Qué preciosura y honestidad refleja tu ser, desde aquel primer día que llegaste y te vi junto a la puerta de la ciencia; un contacto visual, un juego de palabras que desafió el tiempo y desató una conversación intensa y sin fin. Tus ojos café...

Entre un dardo y una flor

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Él nunca jugó con los sentimientos de ella, su temple serio, no tan serio que se diga, no le dejaba agarrar las cosas como un juego, prefería ir con toda la seriedad posible aunque, eso sí, le daba un toque de romanticismo según la ocasión. Desde el primer día que la vio supo que algo tenía que hacer, puesto que algo de ella le había llamado la atención, intuía que ella tenía algo que él podía ganar. Y cuando la intuición le llamaba, era de arriesgarse, ya que estaba tan convencido que no iba a fallar. No obstante, no sabía qué era ese algo, pero su espíritu aventurero, ese espíritu que te puede llevar por igual al fracaso o a la gloria, le decía que sería algo por lo que había que sudar adrenalina. Intentarlo hasta que ganara o le dieran el portazo, de todos modos, y al fin de cuentas, peor era no hacer nada.. Así que no perdió el tiempo en inútiles pensamientos de que si valía la pena o no. Se lanzó a la aventura como un guerrero que va dispuesto a ganar la guerra o a morir...

Sueño irreal

Siempre quiero soñar Un sueño inacabado Quizá la eternidad odio el despertar Allá van las nubes recordando Avisándome que aquí estoy Despierto, sufriendo Lastrado en esta soledad ¿Qué más da? No hay nada que brille a mis ojos Nada que llame la atención Los pájaros cantan tristes Y el viento ni tambalea a las hojas al caer Por eso siempre quiero soñar Soñar que todo es feliz Soñar que no estoy solo Ni triste Soñar con amaneceres radiantes Sonrisas que contagian Miradas de a colores Un cielo azul Donde también estás tú Soñar con correr al lado tuyo Agarrarte de la mano, sin miedo a soltarte Y caminar hacia el lago de cristal El lago donde se refleja lo bello de este sueño Soñar donde te puedo regalar todas las flores del cielo Llevarte a navegar entre las constelaciones Entre los campos de amores rosas En la diversión de la eternidad ¡oh sí! Esto solo es un sueño Todo termina al despertar ¡oh sí! Pesada so...