CADÁVER DE AMOR.
Dedicada a todos aquellos que buscan la Felicidad y nunca la encontrarán. I ¿Cómo conocer una historia si nadie se atreve a contarla? Ellos reían, a veces lanzaban frases de mala suerte, gritaban. Era su turno, Alex agarró su canica, se puso en posición de tiro al borde del perímetro del círculo, tiró, sonaron un par de cristales, su canica no había logrado salir del círculo. Ahogado. Ellos empezaron a reírse, él también rió, aunque en sus extrañas sentía tristeza, dolor y frustración, no tenía canicas para otra ronda ni tampoco dinero para comprar más. Su diversión había terminado. Tenía que resignarse a solo ver la diversión ajena y a simular felicidad por los demás. Perdía en todo, le pelusiaban fácilmente las canicas, su trompo que tanto le costó conseguirlo, lo habían destruido con “muerte sapo”, no tenía zapatos para jugar fútbol y descalzo no podía porque se había reventado el dedo gordo al pegarle a una piedra semi-enterrada en vez de pegarle a ...