Usted
Sí, usted, la que llegó cuando la vida perdía el encanto, así como una flor que resplandece y perfuma en un bosque que no la contempla y le es indiferente; ya te imaginas lo cruel que es a veces esa soledad incomprendida, porque a pesar de tener el bosque y otros seres alrededor, hay un vacío que no pueden ver los demás. ¡Cuánta razón tenía Robin Williams cuando decía que es triste sentirte solo en medio de tanta gente! Pero apareciste, un presente inesperado, sin pedir auxilio, sin evocar tu compañía. Escéptica me apreciaste y entablaste una conversación amena. Que agradable tranquilidad me evadió, sensación que no pensé que sería para largo rato y que marcaría un nuevo recuerdo grato y especial en mi vida. Sí, de usted hablo. Qué preciosura y honestidad refleja tu ser, desde aquel primer día que llegaste y te vi junto a la puerta de la ciencia; un contacto visual, un juego de palabras que desafió el tiempo y desató una conversación intensa y sin fin. Tus ojos café...