Telegramas al cielo estrellado
Era el primer día que daba clases. Le había costado encontrar el aula, así que llegó pasadita de la hora de entrada. Ya estaban todos los alumnos sentados. Entró, saludó y fue a poner sus libros, plumones y apuntes al escritorio. Miró de manera fugaz al aula, y empezó a contar cada alumno mientras le dirigía una mirada. Unos tenían una cara de asustado, otros de alegría y unos de cara de que no pasa nada. Pero le llamó poderosamente la atención la mirada de una chica, mirada tímida pero agradable. Era una chica casi trigueña y pelo casi rubio, en realidad no estuvo seguro que fuera rubio, pero le parecía que lo fuera, de todos modos, nunca se había aprendido los colores… Se presentó personalmente y dijo algunas palabras de motivación antes de pasar a dar la primera clase. Durante las dos horas que duró la clase, de vez en cuando le tiraba alguna su mirada a la chica del pelo supuestamente rubio y mirada agradable, aunque claro, disimuladamente, al menos así cría él, por...