CARTA A ALSKARINNA.



He decido escribirte esta carta, en un intento de decirte lo que siento, a veces el silencio es demasiado cruel, el pesor del orgullo nos aplasta, y he decidido romper con ellos, aunque sé que tal vez nunca lo leerás, quien sabe.

Me acuerdo ese primer día cuando esto comenzó, siempre lo recordaré, era un emotivo momento, ¿te acuerdas?, sé que te acordará, como también te acordarás cuando esto terminó, quizás era el destino, aunque yo no me lo creo, la esperanza nunca la perdí, creeme, nunca la perdí, había algo que me decía que eso había sido un error, pero ese error nunca lo quisimos arreglar.

Hoy que te escribo esto, quiero decirte, que todavía tengo esperanzas, y también dudas, dudas que matan, que me desgarran lentamente, dudas que surgieron cuando me contaron todo aquello y cuando yo lo ví por mis propios ojos, aunque lo haya negado, ¿por qué? ¿qué hice para merecerlo? Me sentí en el vacío, sentí que me habían traicionado, lo era, mi peor contendiente, mi peor enemigo, hacía contigo lo que nunca imaginé, y me sentí estúpido, jugaban conmigo, la esperanza voló más rápido que un halcón y todo se vino abajo. Todo alskarinna.

Lo negaste uno y otra vez, aunque ya todo estaba claro. Y te escribo para decirte que todavía me matan las dudas, mientras las aclaraciones no salgan de tu boca siempre existirá la duda, siempre esperaré que me lo digas, a veces me falla la confianza, a veces no te entiendo, a veces no sé de qué lado estás, mientras esa duda no tenga repuesta, este sufrimiento no parará. Espero el día en que me lo digas, ese día creo que veré el cielo más azul, ese día creo que me habré quitado un gran peso encima, tal vez sienta que yo si he valido la pena. Tal vez, tal vez cuando lo leas… ya habré muerto. 

Adiós, Alskarinna.

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